Poblense 1(4) - 1(5) Águilas / CRÓNICA // Eterna agonía para entrar en el cielo y llorar de felicidad
01/06/2026
// El Águilas asciende a Primera RFEF en los penaltis, tras firmar un partido épico en el que jugó con diez más de 100 minutos /
Grítenlo con orgullo: El Águilas Fútbol Club es equipo de Primera Federación, tras empatar a uno ante la Unión Deportiva Poblense e imponerse por cuatro goles a cinco en los penaltis, en el encuentro disputado ayer en el Estadio Municipal de Sa Pobla y correspondiente a la vuelta de la final del playoff de ascenso. Los blanquiazules, de esta manera, ponen el broche soñado a la temporada 2025 / 2026, tras firmar un partido épico, pese a jugar durante más 100 minutos con un futbolista menos.
31 de mayo de 2026
Apunten la fecha que titula este párrafo, porque ayer se convirtió por derecho en la más importante en la historia del Águilas Fútbol Club desde su refundación en 2010 y, muy posiblemente, en los 130 años que el deporte rey lleva por nuestro municipio. Una ciudad, por cierto, que anoche rugió, saltó y cantó como nunca se había visto en las calles que la recorren. Sólo el mejor Carnaval del planeta (ese que cada mes de febrero atrae a cientos de miles de personas) ha demostrado tener un poder de captación similar al de Adrián Hernández y esos 23 locos que ayer nos enseñaron lo que es llorar de felicidad.
Resulta verdaderamente difícil elegir el camino apropiado por el que llevar esta crónica, o simplemente hablar de lo deportivo obviando todo lo emocional: ese cosquilleo tonto que aún nos pellizca el estómago y nos arranca una ‘lagrimica’ cuando recordamos el libre directo de Yasser, la parada de Salcedo en la tanda, el penalti definitivo de Fer Martínez, el autobús llegando a la calle Blas Rosique o, sencillamente, esa primera persona a la que nos abrazamos tras certificar que éramos equipo de Primera Federación.
Llegados a este punto, aunque tal vez no sea lo más periodístico, el que escribe ha de confesarles que son precisamente esos recuerdos los que han demorado en exceso la publicación de una crónica que, aunque ustedes obviamente suelen leer del tirón, lleva horas cocinándose. En esta vida de frenesí e inmediatez, hay veces en las que el cuerpo pide sentarse, pensar y dedicarles a las cosas el cariño que se merecen. Y un ascenso a la tercera categoría de nuestro fútbol ha de ser una de esas ocasiones. Especialmente, después de una temporada en la que, por qué no decirlo hoy también, hemos tenido que soportar tantísimos golpes. Y es que, si algo hace tan especial este ascenso (además, por supuesto, de la proeza deportiva), es que lo hemos vivido, sufrido, llorado… y celebrado todos juntos. Una vez dicho esto, vamos a hablar un poco del partido.
Un conmovedor ejercicio de fe y compromiso
Lo que el Águilas hizo ayer sobre el césped -y las gradas- del Municipal de Sa Pobla fue conmovedor. Los jugadores captaron a las mil maravillas el mensaje que Adrián Hernández les lanzó tras el duelo de ida y desarrollaron un ejercicio de fe y compromiso que quedará para siempre en el recuerdo de todo aficionado al fútbol en nuestra ciudad.
Desde el pitido inicial, los nuestros dejaron constancia de que a intensidad no les iba a ganar nadie. En este sentido, el Poblense de Óscar Troya siguió ejecutando ese plan tan eficiente que ya exhibió en El Rubial. Sin embargo, esta vez, le tocó lidiar con el Águilas más competitivo que seguramente se haya visto jamás. Y no lo decimos desde la soberbia ni muchísimo menos, sino desde una especie de constatación de todo un proyecto. Dicho de otra manera más simple: si el Águilas de Adrián Hernández ya tenía como principal seña de identidad que el esfuerzo es innegociable, lo de ayer en Sa Pobla fue, sin lugar a dudas, la obra cumbre del entrenador que le ha llevado a la gloria.
Todo lo anterior, cabe destacar, se elevó a la máxima potencia una vez que los nuestros se quedaron con un jugador menos. Fue en el 20’, en una acción tan fortuita como desafortunada en la que Antonio Sánchez vio la roja y Penyafort tuvo que ser evacuado en ambulancia. Desde aquí, aunque el club ya lo dijera ayer públicamente en nombre de todos los que lo componemos, la más pronta recuperación al joven delantero del Poblense.
El partido se detuvo entonces durante cerca de una hora en la que, por cierto, la temperatura no dejaba de subir. Y no sólo nos referimos a la efervescencia en la grada, que era esencialmente la que se espera de una final a todo o nada, sino también a la cuestión meteorológica. El mundo del fútbol, quizá, debería empezar a preguntarse si de verdad es una buena idea exponer a jugadores y aficionados a temperaturas extremas, cuando el día tiene 24 horas y, en muchas de ellas, el Sol no castiga a los que tan sólo quieren disfrutar de su deporte favorito sin pasar un mal rato.
Sufrimiento, épica y un final agónico
Tras la reanudación, el Águilas siguió tan incisivo e intenso como en los primeros 20 minutos y optó, en la humilde opinión de este cronista, por el mejor camino posible: hacerle ver al Poblense que el nuevo escenario no cambiaba un ápice el plan establecido. Que, por más simple que suene, no era otro que ganar el partido y ascender a Primera Federación. Por mucho que costase y hasta las últimas consecuencias, fuesen las que fuesen. En este caso, una prórroga épica y una tanda de penaltis en la que, para variar, la fortuna, si es que eso existe en el fútbol, sí sonrió al águila bicéfala que preside nuestro escudo.
No inventamos la rueda si destacamos el mérito de competir a este nivel durante más de 100 minutos (o de tres horas, si añadimos a la cuenta la tanda de penaltis y todos los parones) con un futbolista menos. Y no habría que dejar de repetirlo, porque es una auténtica barbaridad. No obstante, lo que parece que cuesta leer en otras crónicas, tweets o columnas de opinión es que el Águilas, ayer, además de todo eso, también jugó muy bien al fútbol. Puede que no en el sentido purista de la palabra (ya saben: el ‘tiki-taka’, la posesión y todo eso), pero sí en el de hacer en cada momento lo que pedía el partido. Si los entrenadores fuesen editores de televisión, tal vez en todos los resúmenes saldrían los choques de Chris Martínez (y no sólo los goles), los saques en largo de Salcedo (y no sólo las paradas), los duelos que Adri Pérez siempre ganaba, esos ataques a la espalda de la defensa de Kevin Manzano y Javi Castedo, los incontables despejes de Uri y José Mas o el recital con balón de un Yasser que bien podría ser el MVP de todo el playoff.
En la prórroga, así mismo, sucedió algo que viene en cierta a medida a refrendar la afirmación que cierra ese último párrafo y que todos recordaremos de por vida. En el 101’ (que, por si son de letras como un servidor, es el tramo final de la primera parte de la prórroga), Yasser colocó con mimo la pelota en el semicírculo, con el fin de ejecutar una falta que, si parpadeó, se perdió. El centrocampista almeriense casi no esperó el pitido del árbitro para golpear sin carrerilla el balón y dibujar una parábola perfecta ante la que nada pudo hacer Sabater, quien ya privó del gol de libre directo a Chris Martínez en la primera mitad de los 90’ reglamentarios. Con cerca de 20 minutos por delante, y a pesar del estallido de júbilo de toda la grada visitante, pocos sintieron que ese tanto, aunque histórico, fuese definitivo.
No en vano, al poco de regresar del descanso de la prórroga, el colegiado castigó con penalti una mano en el área blanquiazul que, por cierto, fue idéntica (e incluso menos clara) a otra no señalada anteriormente cerca de la portería contraria. Ahí queda dicho. Fullana, el experto a balón parado del Poblense, colocó la pelota en el punto de penalti y batió a Salcedo, poniendo el 1-1 en el marcador y mandando el partido a ese cénit del sufrimiento futbolístico que algún insensible tuvo a bien elegir como método de resolución de los partidos más igualados: los penaltis.
El Poblense inició la tanda lanzando y anotando. El Águilas, así mismo, respondió de inmediato por medio del propio Yasser. Y, entonces, apareció Salcedo. El meta manchego adivinó las intenciones de disparo de Diego y se estiró en el momento preciso para evitar que la pelota se colase en la portería. A los blanquiazules, de este modo, ya les bastaba con no “equivocarse” (las comillas son importantes) e ir anotando los que le quedaban. Marcaron Javi Pedrosa, Adri Pérez y José Mas, al tiempo que el Poblense ya no volvió a errar. Y a las 15:41, con el calor convertido ya en insoportable, el tiempo se detuvo.
Un penalti con más de 35.000 lanzadores
Fer Martínez, que había entrado en la segunda parte y fue el desafortunado autor de la mano que acabó en el empate mallorquín, fue el jugador elegido por Adrián Hernández para enfrentarse al penalti definitivo, el que, tras seis años de lucha y frustraciones, podría poner al Águilas por primera vez en la Primera Federación. El gallego desenvolvió el caramelo de la historia, con una tranquilidad impropia para un chaval de su edad. Así, con 300 personas alentándole desde la grada y otras 35.000 almas acompañándole en la distancia, el joven delantero de Cuntis engañó a Sabater y marcó el gol de todo un pueblo.
Puede que suene excesivo romantizar un penalti, pero a todo el que haya sufrido y padecido junto a los nuestros desde que la temporada arrancase allá por el mes de agosto (parece que hubiese transcurrido una eternidad desde entonces) no hace falta explicarle que ese balón no sólo llevaba la potencia propia del tiro en sí mismo o la dirección necesaria para hacer cumplir el sueño de tanta gente, sino que también arrastraba consigo una estela de ilusión trabajada y diseñada durante meses por un cuerpo técnico y un grupo de jugadores que han bordado su nombre con letras doradas en la historia del fútbol local y, lo más importante, en nuestros corazones. Perdonen la cursilería, pero es inevitable pensar que ha sido verdaderamente así.
El gol de Fer Martínez, en definitiva, puso fin al partido y a una temporada que ha tenido de todo y en la que hemos acabado tocando el cielo, pese a que algunos se hayan empeñado en hundirnos en el infierno. Hubo lágrimas de todo tipo a lo largo de la tarde y la noche. De rabia, de emoción, de tensión liberada, de pasión y, por supuesto, de felicidad. Y es un sentimiento precioso, todo hay que decirlo. Tal vez demasiado como para aceptar que el camino termine aquí. En la crónica del ascenso de 2023, de hecho, les prometíamos algo así como que el Águilas no había vuelto a la Segunda RFEF “para quedarse, sino para seguir creciendo”. Y el texto remataba esa idea con un “Disfruten y sueñen, señoras y señores, que esto no ha hecho más que empezar”. Ahora, lejos de creer que este proyecto ha tocado techo, la sensación es sustancialmente parecida a la de aquel entonces: el Águilas de Alfonso García ha alcanzado una nueva estación, pero el tren sigue avanzando hacia un destino con el que algunos fantasean, aunque casi nadie se atreva a verbalizar en público. El futuro es ilusionante, pero el presente, como su propio nombre indica, es un regalo que todos nos merecemos disfrutar. Gracias por estar ahí jornada tras jornada y acompañarnos en una aventura que va más allá del deporte y la competición. Que ya estamos en Primera Federación, damas y caballeros. Y no hemos llegado hasta aquí porque seamos mejores que nadie, sino porque, cumpliendo con el slogan de la temporada, hemos caminado juntos.
------------------------------------------------------------------------- Ficha técnica
Águilas Fútbol Club: Salcedo, Johan Terranova (Ebuka, 115’), Uri, Antonio Sánchez, José Mas, Héctor Martínez (Pipo, 85’), Adri Pérez, Yasser, Kevin Manzano (Javi Pedrosa, 76’), Javi Castedo (Fer Martínez, 88’) y Chris Martínez (Aitor, 76’).
Unión Deportiva Poblense: Sabater, Marc García, Martí, Payeras (Alberto, 105’), Marco Alarcón (Diego, 45’), Fullana, Giaquinto (Montiel, 73’), Soler (Gori, 73’), Nofre, Penyafort (Aitor Pons, 20’) y Joan Prohens (Dani Nieto, 83’).
Cuarteto arbitral: Manuel Ramírez, Rocío López, Alejandro Casanova y Carlos Agraz.
Goles: 0-1, Yasser (101’); 1-1, Fullana, (110’, p.).
Tanda de penaltis: 1-0, Dani Nieto; 1-1, Yasser; 1-2, Javi Pedrosa; 2-2, Alberto; 2-3, Adri Pérez; 3-3, Montiel; 3-4, José Mas; 4-4, Nofre; y 4-5, Fer Martínez.
Tarjetas amarillas: Marco Alarcón, Giaquinto, Nofre, Aitor Pons, Payeras, Felquin, José Mas, Javi Castedo, Adri Pérez, Johan Terranova, Yasser, Chris Martínez (en el banquillo), Nico Rodríguez (en el banquillo) y dos integrantes del cuerpo técnico del Águilas Fútbol Club: el entrenador, Adrián Hernández, y su segundo, Adrián Ruiz ‘Mendru’.
Tarjetas rojas: Antonio Sánchez, Fullana por doble amarilla y tres integrantes del cuerpo técnico del Águilas Fútbol Club: Javi Soto, Torrecilla y Fede Miele.
Incidencias: La eliminatoria se resolvió tras la disputa de la prórroga y la tanda de penaltis. Además, el partido estuvo detenido durante cerca de 50 minutos por una atención médica a Penyafort y, a continuación, por la obligación federativa de que la ambulancia regresara al campo. La asistencia al estadio fue cercana a los 3000 espectadores, de los que 300 eran aficionados del Águilas.